Tuesday, November 22, 2011

El Códice Dresde

El Códice Dresde El códice Dresde fue el primer manuscrito maya del que se tuvo noticia. se sabe que Johann Christian Göetze, el director de la königlichen bibliotek zu dresden, lo compró a un personal en Viena en 1739 y que en 1740 ya era del inventario de dicho acervo.

 Durante 70 años pasó inadvertido, hasta que en 1810 el destacado científico alemán Alexander von Humboldt lo dio a conocer en sus Vues des Cordillérres et Monuments des Peuples Indígenes de l’Amérique. Durante la segunda guerra mundial, la ciudad de Dresde fue bombardeada y el códice que lleva el nombre de esa ciudad sufrió severos daños en 12 de sus páginas

 Respecto a su temática, podemos decir que incluye una gran cantidad de temas aunque resaltan aquellos de contenido astronómico relacionados con la luna y con Venus, temas calendáricos, profecías y almanaques.

Desde el punto de vista artístico, se ha considerado que el códice Dresde, es el más bello de los tres manuscritos mayas que se conocen, debido a la lustre de sus trazos y a la decisión de los textos. Por las características estilísticas del documento es posible que haya sido realizado por ocho escribas distintos.

 Lámina 1.- Esta es la primera página del códice de Dresde, se logra ver en la parte superior la figura del dios Chic Chan, el dios de la fecundación.
mayas, codices, mexico


Lamina 2.-
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 En la parte superior, la del espíritu, vemos fechas adivinatorias. Un hombre decapitado con las manos atadas atrás, lleva el collar de la muerte. Junto al Dios Chic Chan (de la fecundidad). Representa el sacrificio para nacer por segunda vez.

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 En la parte media la Diosa roja del tejido sostiene un implemento para tejer, frente a ella está sentado el Dios Chic Chan que sostiene una aguja enhebrada y el Dios de la muerte que inserta su aguja enhebrada para tejer abajo de ellos también está el Dios del maíz e Itzamna (Dios creador) con sus agujas enhebradas. Esta es la preparación para el telar de la gran obra por eso están todos los dioses trabajando en los planos superiores.

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Y por ley de las paralelas, en la parte inferior esta la Diosa de la luna, la Madre Divina trae pruebas y tentaciones que hay que vencer para lograr la muerte, que está a su lado, aquí la Madre Divina está en el aspecto del monstruo de la tierra.

He aquí la lamina 2 completa…donde particularmente me llama la atención, lo voy a investigar, que significado tienen los números mayas que aparecen.

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Tuesday, August 2, 2011

Caribe Mexicano: Despotismo en la Nueva España


En el pueblo de Quisteil se celebraba la fiesta del santo Patrono y enseguida de la fiesta se reunió el vecindario para arreglar la fiesta del año venidero; hubo bastante aguardiente y los indios se embriagaron y habiendo propuesto uno de ellos Jacinto Can-ek, de oficio panadero, vecino de Mérida, que lo que se iban a gastar en lo de la fiesta del próximo año, mejor se usará ese mismo gasto para alargar el regocijo aquel, el cual se prolongo por tres días más, aumentando así el desorden.

En uno de esos días, donde la fiesta estaba montada, se oficiaba una misa en el pueblo, por un ministro del cura de Sotuta y a la mitad de la misa entra un pelotón de ebrios armando bulla. El clérigo le preguntó al sacristán, sobre esa bulla, y el sacristán le contestó, que eran los del pueblo que andaban ebrios y que no iban hacer caso alguno. El padre termino por suspender la misa, y justo antes de partir a caballo, los indios lo rodearon  y le pidieron que se quedara entre ellos, para cantar salves, que ellos no obedecían a sus alcaldes o al Gobernador, pero a él lo respetarían como sacerdote. El clérigo se mostro renuente y al final marcho a Sotuta.

Ahí el sacerdote, exageró acerca del desorden de los indios, ponderó su insolencia, y añadió que estaban sublevados. El capitán D. Tiburcio Cosgaya, hombre atrevido y que trataba con dureza a los indios, marcho inmediatamente hacia Quisteil, junto con diez hombres, todos iban beodos y en esta disposición entraron al pueblo donde se encontraban los indios reunidos.

Cosgaya y los suyos entraron acuchillando a la multitud y estando tan trastornados los unos como los otros, los indios se armaron con  piedras, palos y machetes y atacaron a sus contrarios, matando a todos, excepto uno, que se cayó del caballo por su avanzado grado de embriaguez y se quedo dormido.

Las noticias llegaron hasta el Gobernador D. José Crespo y habiendo llegado a un acuerdo con su teniente coronely sus consejeros, a la borrachera le dieron carácter de levantamiento general de todos los indios de la península, para atribuirse Crespo la  gloria de pacificador, fraguaron las declaraciones tomadas en los pueblos, sobre la coronación de Can-ek y las ramificaciones de la sublevación.

Mandaron al capitán de guerra, Guillermo Calderón, a batir los reales del nuevo monarca, pero Calderón, al darse cuenta que era un mísero pueblucho de indefensos indígenas, no quería ya avanzar, remordimientos o falta de energía, lo detuvieron en las inmediaciones del pueblo, no obedeciendo  las instrucciones que llevaba. Esto llego a oídos del Gobernador, que le mando aún mas especificas instrucciones, las cuales Calderón, no se determino a acometer, y se reporto enfermo en un rancho cercano y mando a su tropa a que ejecutara los incendios y los asesinatos que se especificaban en la reciente carta del Gobernador.

Arrestaron a más de 500 indios entre ellos a Jacinto Can-ek, entonces el Gobernador y su teniente coronel letrado, entraron a darle a su complot la última perfección. La coronación de Can-ek, y el levantamiento general indígena. En su facultad, tuvieron todos los recursos para ministrar la seducción con gente tan ignorante, como eran los reos, los cómplices y los testigos; se  valieron del tormento, como medio eficaz para hacer declarar lo que se quisiera.

Pero cuando el rey recibió el amañado proceso, desaprobó la conducta del Gobernador y mando llamar a su asesor y teniente letrado a Madrid, donde se le prohibió pudiese obtener empleo en Yucatán.
Pero y ya para finalizar, el Dr. Lorra, cura de la parroquia de San Cristóbal, confesó y dispuso a Can-ek en la capilla, y el día de la ejecución predicó sobre el patíbulo  y después de haber vertido varias expresiones referentes al despotismo  e injusticia, dijo terminantemente que aquel infeliz, Can-ek, era más inocente que los espectadores.

Una muestra más del despotismo que ejercían los agentes españoles en la Nueva España.

Ref http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080011597_C/1080011598_T2/1080011598_027.pdf


Tierra Maya: La Rebelion de Quisteil


Un grupo de indígenas del pueblo de Quisteil y de otros pueblos situados al sudeste de Mérida, llegaron a promover una rebelión para exterminar o expulsar a los españoles. Es poco lo que se conoce de esta rebelión, ya que las fuentes de la época, todas de origen español, se empeñaron en presentar a los indígenas como borrachos y salvajes y a su principal caudillo, Jacinto Canek, como un demente.

    La rebelión comenzó el 19 de noviembre de 1761, durante la fiesta dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, santa patrona del pueblo de Quisteil, visita del curato de Tixcacaltuyub.  En Quisteil se encontraban indígenas y caciques de otros pueblos de la comarca e incluso de lugares tan apartados como Lerma y San Román de Campeche. Es probable que estos últimos participaran en la reunión puesto que existen indicios de que la rebelión se había preparado con mucha antelación. También Jacinto Canek estuvo presente. Después de la reunión, Diego Pacheco, un comerciante blanco fue muerto y al día siguiente una partida de indígenas penetró en la iglesia en el momento preciso en que el sacerdote de Tixcacaltuyub, don Miguel Ruela, oficiaba la misa; sin embargo, el sacerdote pudo escapar hacia Sotuta dando aviso de la rebelión.

    El comandante español del partido de Sotuta, capitán Tiburcio Cosgaya, notificó a Mérida sobre la rebelión y de inmediato partió hacia Quisteil al mando de 10 a 15 hombres de caballería y 100 de infantería, con el propósito de restablecer el orden. En la noche del día 20, los indígenas atacaron a la avanzada de Cosgaya a quien dieron muerte al igual que a la mayor parte de su caballería. Este embate hizo comprender al gobernador que se trataba de una rebelión importante y no de un simple motín producto de la embriaguez. Teniendo la generalización de la insurrección en contra de los españoles, el gobernador José Crespo y Honorato ordenó la concentración de las tropas coloniales al mando del general Cristóbal Calderón de Helguera, quien se encontraba acantonado en Tiohosuco. Por su parte, los insurrectos enviaron mensajeros a diferentes pueblos en un intento por propagar su causa. Uno de estos mensajeros fue detenido camino a Maní y se le descubrió una carta.

    No se conoce lo que aconteció realmente entre los mayas reunidos en Quisteil después de que el cura Ruela escapó interrumpiendo la misa. La descripción que hizo el jesuita Martín del Puerto al cabildo de Mérida está preñada de una completa parcialidad a favor del clero y con el ánimo evidente de justificar la gran represión desatada en contra de los rebeldes, quienes fueron acusados de idólatras. De acuerdo con esta relación, Jacinto Canek realizó un larguísimo discurso a sus partidarios, mediante la cual los invitó a sacudirse el yugo de los españoles. Pero, según el jesuita, a los religiosos nada más los acusaba de la debilidad con que cumplieron su misión de cristianizar a los indios. Según esta misma fuente, después de su discurso, Jacinto Canek fue llevado al interior de la iglesia y ahí fue proclamado rey, se le colocaron la corona y el manto de la patrona del pueblo y se hizo llamar Jacinto Uc de los Santos Canek Chichan Moctezuma. Para presentarlo como un idólatra se dijo que los indios tomaron balche’ en los cálices, que llevaron unos ídolos a la iglesia y que la virgen fue declarada esposa de Canek.

    No cabe duda de que Jacinto Canek se convirtió en el principal cuadillo de la rebelión, pero también hubo varios caciques implicados en el movimiento. Uno de ellos fue Francisco Uex, cacique originario de Tabi, a quien el indígena mensajero detenido señaló como la persona a la cual se había coronado como rey. Un hijo de este cacique fue nombrado jefe del ejército maya, que pudo haber tenido entre 1 200 y 1500 combatientes. Un ejército indígena de esta magnitud, e incluso menor, habría tenido que formarse con la participación de diversos pueblos y prepararse con anticipación. El cacique de Lerma, Miguel Kantún, también fue procesado como rebelde y de acuerdo con la descripción de las entradas de los prisioneros a la ciudad de Mérida otro de los líderes rebeldes fue un h-men, del que se dijo era un hombre anciano de aspecto extraño.

    La rebelión de Quisteil no fue un motín de indígenas embriagados, sino un levantamiento organizado por las repúblicas situadas en la frontera sudeste del dominio colonial. Despertó un clima de agitación y angustia entre los españoles y desencadenó una represión despiadada. El 26 de noviembre un ejército de 500 soldados españoles marchó sobre Quisteil que estaba defendidacon trincheras. La superioridad en armamento dio la victoria al ejército español. Canek y otros caudillos escaparon hacia la selva y se defendieron nuevamente en la hacienda Huntulchac pero finalmente cayeron prisioneros en la sabana de Sibac. El pueblo de Quisteil fue quemado y sembrado de sal para evitar que pudiera poblarse de nuevo, mientras que en Mérida se prepararon juicios a los centenares de prisioneros capturados. Jacinto Canek fue ejecutado, para escarmiento de su raza, el 14 de diciembre en un cadalso construido en la plaza principal de la ciudad. Sus huesos fueron rotos con un fierro candente y su carne arrancada con tenazas, posteriormente los restos se quemaron y las cenizas se esparcieron por el aire. Al día siguiente se ahorcó a ocho de los caudillos y sus cuerpos fueron despedazados, mientras que numerosos macehuales fueron castigados con azotes, la pérdida de una oreja y la expulsión de la provincia.